Cómo eliminar las muletillas al hablar: adiós al este, mmm y eh

Hablar es algo que hacemos todos los días, pero cuando nuestra voz forma parte de nuestro trabajo, la manera en que hablamos puede influir directamente en cómo nos perciben los demás.

Esto ocurre en prácticamente cualquier ámbito profesional.

Un vendedor necesita generar confianza. Un abogado debe expresar sus argumentos con claridad. Una persona de atención al cliente necesita transmitir tranquilidad y seguridad. Un director debe comunicar decisiones. Un docente necesita mantener la atención de sus alumnos. Un ejecutivo debe presentar ideas y un emprendedor necesita explicar y vender sus proyectos.

En todos estos escenarios, las muletillas pueden aparecer:

“Eeee…”

“Este…”

“Mmm…”

“Bueno…”

“O sea…”

“Pues…”

Usarlas ocasionalmente es completamente natural. El problema aparece cuando se vuelven repetitivas y comienzan a distraer a quien nos escucha.

Aprender a identificarlas y controlarlas es una de las habilidades que se pueden desarrollar mediante un Entrenamiento de Dicción y Manejo de Voz, porque mejorar nuestra comunicación no consiste únicamente en pronunciar correctamente: también implica aprender a organizar las ideas, controlar el ritmo y utilizar conscientemente las pausas.

¿Qué son las muletillas?

Las muletillas son sonidos, palabras o expresiones que repetimos automáticamente mientras hablamos y que, en muchas ocasiones, no aportan información al mensaje.

Entre las más frecuentes encontramos:

  • Eeee…
  • Mmm…
  • Este…
  • Eh…
  • Bueno…
  • O sea…
  • Pues…
  • Digamos…
  • ¿No?
  • ¿Me explico?
  • Básicamente…
  • Literalmente…

Muchas veces ni siquiera somos conscientes de que las utilizamos.

Y aquí encontramos una de las razones principales por las que aparecen:

Nuestra boca quiere seguir hablando, pero nuestro cerebro todavía está organizando la siguiente idea.

Para evitar el silencio, automáticamente buscamos algo que ocupe ese espacio.

Por ejemplo:

“Lo que queremos proponerle es… eeee… este… una nueva estrategia para mejorar sus resultados.”

Ahora escucha mentalmente la misma idea:

“Lo que queremos proponerle es… [pausa] una nueva estrategia para mejorar sus resultados.”

El mensaje prácticamente no cambia.

Pero la percepción sí.

¿Por qué utilizamos tantas muletillas?

Las muletillas pueden aparecer por diferentes razones:

  • Nervios o inseguridad.
  • Hablar demasiado rápido.
  • Falta de preparación.
  • No tener clara la siguiente idea.
  • Querer responder inmediatamente.
  • Poco dominio del tema.
  • Falta de vocabulario.
  • Miedo al silencio.
  • Hábitos adquiridos después de años hablando de determinada manera.

También aparecen porque muchas personas sienten la necesidad de hablar continuamente.

En una junta, una presentación, una llamada con un cliente o una negociación, quedarse uno o dos segundos en silencio puede parecer una eternidad.

Entonces aparece el clásico:

“Eeeee…”

Pero ese pequeño silencio que para nosotros parece enorme probablemente sea percibido por los demás simplemente como una pausa.

Y una pausa bien utilizada puede proyectar mayor seguridad que una muletilla.

Cómo eliminar las muletillas al hablar

No necesitas obsesionarte con eliminar absolutamente todas las muletillas. Una conversación natural puede incluir alguna ocasionalmente.

El verdadero objetivo es evitar que se conviertan en un hábito que distraiga o debilite tu mensaje.

Estas estrategias pueden ayudarte.

1. Descubre cuáles son tus muletillas

El primer paso es escucharte.

Graba un video de aproximadamente dos minutos hablando espontáneamente sobre algún tema relacionado con tu actividad profesional.

Por ejemplo:

Si eres vendedor, explica un producto.

Si trabajas en atención al cliente, simula cómo resolverías una situación complicada.

Si eres abogado, explica brevemente un concepto de tu especialidad.

Si diriges una empresa o un equipo, comunica una decisión.

Si eres docente, explica un tema.

Si eres emprendedor, presenta tu negocio.

Después observa el video y cuenta tus muletillas.

Por ejemplo:

“Este”: 8 veces.

“Eeee”: 6 veces.

“Bueno”: 5 veces.

“O sea”: 4 veces.

Puede sorprenderte el resultado.

Muchas veces las personas que nos escuchan conocen nuestras muletillas mejor que nosotros mismos.

2. Aprende a sustituir la muletilla por silencio

Este puede ser uno de los cambios más importantes.

Cuando no sepas inmediatamente qué decir:

No rellenes el espacio.

Haz una pausa.

Respira.

Organiza la siguiente idea.

Continúa.

Por ejemplo:

“Los resultados de este trimestre fueron… eeee… bastante positivos.”

Puedes cambiarlo por:

“Los resultados de este trimestre fueron… [pausa] bastante positivos.”

La segunda versión puede transmitir mayor control.

El silencio no necesariamente significa inseguridad.

También puede comunicar seguridad, reflexión y dominio del mensaje.

3. Reduce ligeramente tu velocidad al hablar

Las muletillas suelen aumentar cuando hablamos demasiado rápido.

Queremos explicar una idea, inmediatamente pasar a la siguiente y después conectar con otra.

La boca avanza rápidamente, pero el pensamiento necesita tiempo para organizar la información.

Entonces aparecen:

“Eeee…”

“Mmm…”

“Este…”

Reducir ligeramente la velocidad permite crear pequeños espacios para pensar.

No significa hablar lentamente.

Significa encontrar un ritmo en el que pensamiento, respiración y voz trabajen juntos.

El control de velocidad, ritmo y pausas es precisamente uno de los aspectos que pueden desarrollarse dentro de un Entrenamiento de Dicción y Manejo de Voz.

4. No tengas miedo de pensar antes de responder

Imagina que estás en una junta y alguien te pregunta:

“¿Por qué crees que deberíamos cambiar de estrategia?”

No tienes que responder inmediatamente.

Puedes mirar a la persona.

Pensar uno o dos segundos.

Y después comenzar.

Ese pequeño espacio puede ayudarte a estructurar tu respuesta.

Existe una diferencia importante entre:

responder rápido

y

responder con claridad.

En ventas, negociaciones, entrevistas, presentaciones o reuniones profesionales, pensar antes de hablar puede ayudarte a construir respuestas mucho más precisas.

5. Organiza tus ideas en bloques

Uno de los errores más frecuentes es intentar pensar palabra por palabra.

En lugar de hacerlo, piensa en ideas.

Supongamos que tienes que presentar una propuesta comercial.

Puedes organizarla mentalmente:

Problema → Solución → Beneficio → Ejemplo → Cierre.

Si eres abogado:

Situación → Argumento → Evidencia → Conclusión.

Si eres director:

Problema → Decisión → Razón → Acción.

Si trabajas en atención al cliente:

Escuchar → Entender → Solucionar → Confirmar.

Tener una estructura mental ayuda a saber hacia dónde vas y disminuye la necesidad de utilizar muletillas mientras buscas la siguiente idea.

6. Amplía tus recursos para conectar ideas

Las muletillas también aparecen cuando no sabemos cómo conectar una idea con otra.

Puedes desarrollar diferentes recursos lingüísticos:

“Por ejemplo…”

“Además…”

“Por otro lado…”

“Lo importante es…”

“En consecuencia…”

“Ahora bien…”

“En otras palabras…”

“Finalmente…”

Pero existe una advertencia importante:

No conviertas los conectores en nuevas muletillas.

Si comienzas todas tus frases diciendo “básicamente”, solamente habrás sustituido una muletilla por otra.

7. Practica la improvisación

Leer en voz alta es muy útil para trabajar pronunciación, ritmo y claridad, pero existe una diferencia importante:

Cuando lees, las palabras ya están escritas.

Cuando hablas espontáneamente, tienes que construirlas.

Por eso, si quieres trabajar específicamente las muletillas, necesitas practicar también la improvisación.

Elige una palabra al azar:

“Café.”

“Automóvil.”

“Vacaciones.”

“Tecnología.”

“Trabajo.”

“Dinero.”

Y habla durante un minuto.

No importa demasiado qué dices.

Lo importante es observar cómo construyes tus ideas mientras hablas.

Este tipo de práctica también puede incorporarse a un Entrenamiento de Dicción y Manejo de Voz para desarrollar agilidad mental, vocabulario, seguridad y capacidad de improvisación.

Hablar mejor también se entrena

Hablar con claridad, seguridad y naturalidad no siempre es una habilidad espontánea. También puede desarrollarse mediante práctica constante.

No importa si eres vendedor, abogado, ejecutivo, director, docente, emprendedor, creador de contenido, asesor, trabajas en atención al cliente o simplemente necesitas comunicarte constantemente dentro de tu actividad profesional.

Tu manera de hablar influye en cómo presentas una idea, cómo explicas, cómo negocias, cómo convences y cómo conectas con otras personas.

Un Entrenamiento de Dicción y Manejo de Voz permite trabajar habilidades como dicción, pronunciación, ritmo, velocidad, respiración, pausas, improvisación, seguridad, elocuencia y manejo consciente de la voz.

Porque eliminar las muletillas no consiste solamente en dejar de decir:

“Eeee…”

“Este…”

“Mmm…”

El verdadero objetivo es aprender a pensar, respirar, estructurar y comunicar mejor.

Y cuando logras hacerlo, no solamente cambia tu manera de hablar.

También cambia la manera en que los demás reciben tu mensaje.

Recent